Puede que todos hayamos escuchado alguna vez esta bonita cancioncilla de la rana René (gustavo en España) y nos hayamos sentido un poco identificados con ella... o puede que no.
Y realmente no dice mucho: Literalmente (Y con mi libre traducción) la canción diría algo así:
tener que pasar cada día como el color de las hojas.
Cuando pienso que podría ser mejor siendo rojo, o amarillo o de oro,
o algo mucho más colorido.
No es fácil ser verde.
Parece que te mezclan con otras cosas ordinarias...
Y la gente tiende a pasar de ti porque no eres llamativo como los destellos en el agua
o las estrellas en el cielo.
Pero verde es el color de la primavera,
y el verde puede ser fresco y parecer agradable.
Y el verde puede ser tan grande como el océano,
y el verde puede ser fresco y parecer agradable.
Y el verde puede ser tan grande como el océano,
o importante como una montaña, o alto como un árbol.
Cuando el verde es todo lo que hay para ser,
te puedes llegar a preguntar ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?,
Soy verde y me parece bien, es hermoso!
Y creo que es lo que quiero ser.
